¿Cómo se representa en la película al rap y su relación con la sociedad de Detroit?
“8 Mile” repasa la juventud del rapero Eminem, y sus primeros pasos en el rap en Detroit. Ambientada en 1995, se muestra como un joven apodado Bunny Rabbit. Él trabaja en una fábrica metalúrgica y forma parte del grupo de rap “313”, llamado así por el código de área de la ciudad. Entre escenas que denotan la ausencia del Estado, y la marginalidad de los suburbios de Detroit, Bunny Rabbit compone verso a verso la canción “Lose Yourself”.
La película no solo se centra en la búsqueda artística de Eminem. “8 Mile” es el nombre de la calle que divide a Detroit de su extrarradio (los suburbios). Allí vive Bunny Rabbit en un trailer alquilado con su madre. Y también viven los miembros del “313”, luchando por sobrevivir en un área de delincuencia y pocas oportunidades, e intentando ganarle el escenario a la otra banda de rap: “Leaders of the Free World” (Líderes del Mundo Libre).
El rap es un mecanismo de protesta al cual recurren los personajes para denunciar la desigualdad a la que están sometidos. El rap y la ciudad coexisten: crean una cultura subalterna en Detroit, en contra del Estado y su capitalismo moderno.
Nach, un rapero y sociólogo español, define al rap como “un tipo de poesía muy visceral, muy auténtico, que se rebela contra todas las normas, y eso hace que los raperos tengan cosas que decir de una manera muy directa”.
En Detroit, el rap surgió para rebelarse contra un sistema en derrumbe. Es que Detroit es probablemente la ciudad estadounidense a la que más se le dio la espalda en la consolidación moderna del país. En la película, los personajes son sujetos marginales que pretenden subsistir en una ciudad que es un fantasma de su gran esplendor en la década de los 50’ con la fábrica Ford.
Hacia 1995, Detroit ya había sufrido varios golpes duros, como el traslado de varias fábricas automotrices hacia los estados del sur, que pasaron por un proceso de desregulación y políticas antisindicales que atraían al capital. Además, los sacudones en el precio del petróleo en la crisis de los 70, y la Guerra del Golfo en los 90, bajaron dramáticamente las ventas de automóviles. Así, la ciudad se muestra como un lugar con pocas oportunidades, con un extrarradio con casas abandonadas donde solía haber familias exhibiendo su auto Ford con orgullo. En Detroit, las miradas apuntan hacia un escape a donde haya futuro. Éste es el caso de Alex, la novia de Bunny Rabbit, que sueña con ir a Nueva York y poder triunfar.
Bunny Rabbit sabe que convertirse en Eminem es la única forma que tiene para progresar en una ciudad que no da garantías a sus habitantes. En varias escenas, se muestra que a pesar de que cuenta con el sueldo de la fábrica metalúrgica, su familia siempre está atrasada con el pago de la renta. Rapeando con su amigo Future, expresa que sabe que solo así podrá salir del “trailer en el que vive con su madre”. Y en la canción “8 Mile” lo repite, destacando que “es la única forma” que conoce “para escapar” de esa calle.
La banda del “313” está convencida de que su única salida es a través del rap. Los vestigios de la industria automotriz están lejos de revivir, y cada vez hay menos lugares para la gente de Detroit. Esto también se puede ver en el libro Off the Road (2016), de Andy Robinson, en el que recorre Estados Unidos. En el capítulo de Detroit, “La Motown Desahuciada” muestra como el último acercamiento a la ciudad fue el de la industria cinematográfica, pero lejos de intentar producir. Aprovecharon para filmar películas apocalípticas en los paisajes desolados del extrarradio, y a través de los remates de apenas algunas decenas de dólares por las casas abandonadas. Para la sociedad, no ingresa ni dinero ni puestos de trabajo.
Desde el rap, en la película se denuncian estas situaciones de desigualdad. Un ejemplo es la escena en que Vanesa, una trabajadora de la fábrica metalúrgica, rapea mientras hace la fila para comprar comida escasa y de mala calidad en un camión. Dice estar “enferma y cansada de trabajar”, y denuncia que solo tienen “30 minutos para almorzar” y que su “cuerpo duele para ganar solo un dólar”. “Debí reportarme enferma”, finaliza con impotencia. La falta de garantías para la sociedad de Detroit genera esta impotencia en la gente, que también se refleja en la canción “8 Mile”: “A veces pienso en renunciar, incluso podría: ¿Para qué sigo luchando?”.
8 Mile, además, muestra que la impotencia y enojo de los personajes no es generalizado, sino que está especialmente dirigido hacia el Estado ausente. En una escena, se menciona una violación que ocurrió en una de las casas abandonadas del extrarradio. Los integrantes del “313”, con indignación, expresan que “no hubiera pasado del otro lado de 8 Mile”, donde hay presencia policial, y no existe esa situación de abandono.
En otra escena, el enojo hacia las autoridades estatales es más notorio. La banda del “313” pasea en auto disparando balas de pintura. Pero Bunny Rabbit espera antes de hacerlo. Solo dispara hacia un patrullero. Esto se asemeja al término “iconoclasia laica” de Daniel James, con el que denomino a la forma burlona de cuestionar instituciones, normas y símbolos que “cumplen la función social de transmitir y legitimar la riqueza y el prestigio social”. En este caso, la policía, que no está presente en el extrarradio, representa la ausencia del Estado y la desigualdad social que eso conlleva, que impregna de enojo a los personajes.
Este enfado es muy notorio en los raps de Bunny Rabbit y el “313”. Incluso, como la banda rival tiene el nombre ficticio de “Leaders of the Free World”, los lleva a gritar varias veces “fuck the Free World (que se joda el Mundo Libre)”, que es como se conocía a los países capitalistas alineados a Estados Unidos durante la Guerra Fría. Así, instalan la idea de que ese sistema es el culpable de la miseria en la que Detroit y su sociedad se han hundido.
En la película, queda claro que a pesar de que el rap se hizo de consumo masivo, y se ha comercializado, sigue representando el sentimiento de denuncia y protesta de las clases bajas, como en su origen. Y aunque se haya globalizado, aún se conserva esa esencia. Así se ve en Argentina, en un artista como Wos, que días antes de las elecciones PASO de este año, sacó su tema “Canguro”. Allí manifestó que no le “hablen de meritocracia”, “que sin oportunidades esa mierda no funciona”, haciendo referencia a un discurso asociado comúnmente al macrismo, y en medio de la crisis económica y social acarreada desde 2018.
Este es un caso que demuestra que en el rap se conserva ese tono de denuncia. Aunque Eminem haya alcanzado la fama mundial en 2002, cuando se filmó “8 Mile”, parte de su discurso todavía era el de un muchacho que vivía en un tráiler en el extrarradio de Detroit, y que estaba harto de la falta de oportunidades en su sociedad.
Así, “8 Mile” no solo repasa los humildes orígenes del rapero Eminem. Muestra cómo impactó en la sociedad de Detroit la ausencia del Estado, y cómo su gente se vio empujada hacia la marginalización. Y, ante la falta de oportunidades, demostró cómo el rap llenó el vacío de esa sociedad, y canalizó sus denuncias de su situación de desigualdad.
Por Luciano Carugo
Mirá el trailer acá:
Escuchá la canción «8 Mile» de Eminem:
